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¿Conoces el cementerio de Torrero? Tal vez hayas estado en más de una ocasión, pero ¿te has paseado alguna vez entre las señoriales tumbas de la zona vieja de este campo santo? En algunas partes de nuestro cementerio el tiempo parece haberse detenido por completo.

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La apertura oficial del cementerio de Zaragoza fue en 1834, cuando el terreno fue bendecido el 14 de junio por el Arzobispo de Zaragoza Bernardo Francés Caballero. Hasta entonces los enterramientos se efectuaban en los terrenos aledaños de las iglesias, conventos u hospitales de la propia ciudad, lo que planteaba problemas como la falta de espacio e higiene. La ventaja de su ubicación ( entonces las afueras de Zaragoza), así como la necesidad de terreno para el entierro propiciaron su apertura en este lugar.

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La primera persona que fue enterrada en el cementerio, ya en 1834,  fue Manuela Moreno Abendaña, cuya tumba podemos encontrar en la Fila Quinta, manzana 3, nicho 93. Años más tarde, el 6 de noviembre de 1895, se le concedió poseer el nicho a perpetuidad por tal motivo. Entre algunos personajes ilustres enterrados aquí, podemos encontrar al tenor Miguel Fleta, el político Joaquín Costa, o los joteros Felisa Galé y José Oto.

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A lo largo del siglo XIX, el cementerio acometió sucesivas ampliaciones (1866, 1885, 1895). En 1883, se creó, anexo al cementerio, un espacio para el enterramiento civil. En el siglo XX el cementerio se nuevamente ganó terrenos (1911). Durante la Guerra Civil, Zaragoza cayó desde el inicio en el bando franquista y se produjo una fuerte represión hacia los republicanos. Se produjeron numerosos fusilamientos en las tapias del cementerio y los cuerpos fueron, posteriormente, enterrados en fosas comunes (exhumadas en 1980).

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Se crearon zonas de enterramiento para las tropas extranjeras del bando franquista: una zona para el enterramiento de italianos y otra para los musulmanes (orientada a La Meca), además de un cementerio alemán, destinado a las tropas nazis; en 1941, se los trasladó a un nuevo espacio que constituye, todavía en la actualidad, un pequeño cementerio privado en el cual existen también familias de poder de las épocas del comienzo del dicho cementerio.

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Con más de 180 años de vida a sus espaldas, el cementerio de Torrero no sólo es lugar de enterramiento, sino que se puede considerar auténtico museo al aire libre donde conocer más de la historia de Zaragoza.

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Después de varias ampliaciones a lo largo de su historia, el cementerio de Torrero cuenta actualmente con una superficie aproximada de 534.642 m2 frente a los 25.350 m2 del primer sitio.

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Se calcula que durante la festividad de Todos Los Santos el recinto atraiga unos 350.000 visitantes.

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