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Mucha gente desconoce que uno de los parques de la ciudad, la arboleda de Macanaz, lugar de esparcimiento para los maños desde hace siglos y situada en la ribera del Ebro entre Helios y el Puente de Piedra, esconde en su subsuelo una enorme fosa común en la que descansan miles de zaragozanos caídos en el segundo de Los Sitios, en 1809.

Desliza la barra: mapa de 1808 superpuesto al actual

El segundo Sitio de Zaragoza comenzó el 21 de diciembre de 1808. El ejército francés atacó ferozmente la ciudad, que vió bombardeados la Basílica del Pilar, el Hospital de Gracia o la Universidad de Zaragoza, entre otros.

zaz-318Zaragoza reducida a escombros.

A pesar de todo, los defensores siguieron resistiéndose hasta que la falta de víveres y las terribles condiciones higiénicas propiciaron una devastadora epidemia de tifus. La ciudad, que antes era conocida como “La Florencia de España”, quedó prácticamente destruida y de 55.000 ciudadanos que había antes de la guerra solo sobrevivieron 12.000.

seminario_riunas_18081La zona del Coso Bajo, en ruinas. Al fondo, el seminario de San Carlos.

Arrasada por las batallas, y con miles de cadáveres apilados en las calles víctimas de los combates y de la epidemia, Zaragoza capituló ante los franceses el 21 de febrero de 1809.

15262551954_a895499aa9_oAspecto que presentaba Zaragoza desde Macanaz, en 1806, antes de la guerra. (Grabado de Daudet)

Faustino Casamayor, cronista de Los Sitios, dejó escrito en marzo de 1809: “Siendo muy grande la mortandad de tanto número de enfermos, no encontrándose otra cosa que cadáveres por las calles, por cuya causa se mandó bajo graves penas que se llevasen a la Puerta del abrasado edificio de la Real Audiencia -edificio desaparecido situado junto a la Lonja- y de allí se trasladasen a la salitrería de la arboleda de Macanaz, donde se hizo una zanja muy honda”.

Así pues, comenzó una ardua labor a contrarreloj para sanear y limpiar las calles de cuerpos. Las autoridades francesas no hicieron su entrada triunfal en Zaragoza hasta el día 5 marzo, 15 días después de la capitulación, para asegurarse de que la ciudad estaba completamente saneada y libre de posibles epidemias e infecciones.

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Se calcula que entre 10.000 y 15.000 cuerpos (hay fuentes que dicen que más) fueron enterrados a toda prisa en la arboleda de Macanaz, cerca del río, en lo que entonces eran las afueras de la ciudad. No solo la arboleda fue usada como fosa improvisada, en la Plaza Santo Domingo, bajo el Teatro del Mercado, también se encuentran entre 7.000 y 8.000 caídos.

Con el paso de los años, estos enterramientos caerían en el olvido y en la desmemoria, hasta que casi 150 años después, y de una forma casual, volverían a la luz.

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1954: Luis Gómez Laguna es el alcalde de una Zaragoza que poco tiene que ver con la que vieron los franceses durante su ocupación. En el entorno de la arboleda de Macanaz se está llevando a cabo un importante trabajo de acondicionamiento a los accesos del Puente de Piedra y para ello han traido mineros asturianos especialistas en obras subterráneas. Pero todo queda momentáneamente paralizado cuando descubren algo bajo tierra.

16095665676_a5f96d781f_oVista de la arboleda de Macanaz en los años 50, con el Puente de Piedra en primer término. “Fotos Antiguas de Zaragoza”

El mismo Gómez Laguna es llevado al lugar, y para su asombro ve con sus propios ojos cientos y cientos de cráneos apilados. Debajo de la entonces frondosa arboleda, encuentran un gigantesto camposanto olvidado durante siglo y medio, un escenario que recuerda a las catacumbas de Roma o París.

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El macabro hallazgo es mandado fotografíar, y ante la perspectiva de la cancelación de la obra, se decide volver a enterrar los restos y silenciar el asunto. Curiosamente, y a modo de señalización de la fosa, colocan un semáforo estratégicamente situado para poder ubicar más adelante el lugar… pero el enterramiento vuelve a caer en el olvido. No obstante, ¿qué fue aquellas fotografías?.

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No hay nada en la arboleda de Macanaz que recuerde a los más de 10.000 zaragozanos víctimas de la guerra y del tifus que descansan eternamente bajo un parque del que diariamente disfrutan cientos de personas, ajenas a que bajo sus pies reposan los que un día defendieron su misma ciudad y sacrificaron sus vidas por ella. No existe un monumento, una inscripción o una placa para honrar su recuerdo, solo la tierra sobre el osario de nuestros muertos.

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Fuentes consultadas:

Entrevista con Santiago Gonzalo, de la Asoc. de Los Sitios.
Arboleda de Macanaz, Turismo de Zaragoza.
Sitios de Zaragoza, Wikipedia.
Enterramientos en Macanaz, Web de la Asoc. de Los Sitios.