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El pozo de San Lázaro, ¿Qué misterios esconden las profundidades del Ebro?




Nuestro río Ebro, padre de la península a la que da nombre, no escapa al antiguo influjo de la leyenda y del misterio, como tantos otros lagos o fuentes místicos alrededor del planeta.

12631046_10205743653572958_283022850_oEn esta zona del río Ebro se ubica el Pozo de San Lázaro.

Entre la primera y segunda arcadas del Puente de Piedra, en la zona más cercana al Arrabal, se ubica el pozo de San Lázaro, una sima de gran profundidad rodeada por el misterio y que ha protagonizado extraños accidentes o supuestos suicidios en sus turbias aguas. La leyenda cuenta que no tiene fondo, que en él habitan extrañas criaturas, que comunica directamente con el mar y que muchos suicididas han elegido tirarse en él para poner fin a sus vidas, sin que sus cuerpos hayan sido recuperados nunca…pero, ¿Cuál es el origen de estas historias?

12046969_516904428466391_9208759413920266365_nVista de la zona del Pozo, con los restos del convento de San Lázaro, hacia 1900. Al fondo se aprecia el Puente de Hierro.

Retrocedamos en el tiempo unos cuantos siglos, a la Edad Media. En la zona del Arrabal más cercana al pozo se hallaba el Convento de San Lázaro, lugar en el que eran abandonados a su suerte los enfermos de lepra, auténticos apestados y malditos de la sociedad. Los que fallecían  víctimas de la enfermedad eran arrojados a esta zona del río y sorprendentemente, se podía observar cómo los cadáveres se sumergian y desaparecían en el agua.

15454917010_a959c74006_oLos restos del antiguo convento de San Lázaro junto al río en una imagen de 1890, en lo que hoy es el balcón de mismo nombre, en el Arrabal. El Balcón de San Lázaro.

El 31 de agosto de 1250, un infante del coro y monaguillo de la Seo de siete años de edad es asesinado en un macabro ritual de venganza religiosa. Después de ser crucificado en una pared con clavos en pies y manos, los criminales decapitaron y descuartizaron a la víctima. Acto seguido arrojaron sus restos al Pozo de San Lázaro.

395930811Representación del asesinato del infante y grabado.

Meses después, unos barqueros vieron un misterioso fuego fatuo en la orilla del río Ebro y avisaron a las autoridades, que al llegar al lugar señalado encontraron enterrado el cadáver descompuesto. Desde entonces, el infantico es venerado como Santo Dominguito de Val. Los restos del niño fueron llevados a la iglesia de San Gil y más tarde a la catedral, donde en la capilla que lleva su nombre todavía se veneran como reliquias santas.

Dominguito 05Encuentro de los restos del infantico (izda.), y Monumento a Dominguito de Val, que se ubicaba en el balcón de San Lázaro (derecha).

Con historias como estas el pozo comenzaba su mágica leyenda, mezclando realidad y ficción en las profundas y oscuras aguas del Ebro. Una de las más recordadas por los zaragozanos es la de unos enamorados, que desesperados porque sus familias no les permitían estar juntos decidieron poner fin a sus vidas saltando al pozo atados con un cachirulo.

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Ya en el Siglo XX, un piragüista y experto nadador del Centro de Natación Helios fallecía ahogado al intentar rescatar su piragüa después de haber volcado en esta zona del río.

El suceso más grave tuvo lugar la fría madrugada del 19 de diciembre de 1971. Un autobús repleto de inmigrantes que regresaban a sus hogares por navidad se precipitaba desde el Puente de Piedra hasta el pozo de San Lázaro, pereciendo seis personas de las cuales sólo pudo recuperarse un cuerpo.

En la imagen superior tomada la mañana siguiente al accidente vemos el autobús en el río Ebro en una fotografía superpuesta a la actual. (Archivo Municipal de Zaragoza)

Un día después, los bomberos intentaban extraer el autobús del río cuando la sirga que lo sujetaba se rompió, tragándoselo el pozo por completo y sin dejar rastro.
No sería hasta 10 años después, en mayo de 1981 que los bomberos de Zaragoza pudieron extraer lo que quedaba del autobús.

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Pero la leyenda negra de la fosa quedó rota en las Fiestas del Pilar de 1975. Un grupo de buceadores se propuso hacer una inmersión al fondo del pozo, con la intención de depositar una imagen de la Virgen del Pilar de plomo y pedestal de cemento de unos 150 kilos de peso.

11188409_454414711382030_1048483746550674157_nLa imagen de la Virgen a punto de ser sumergida, (1975, Archivo Municipal de Zaragoza).

Tres hombres de CADAS (Club Aragonés de Actividades Subacuáticas), Manuel de la Figuera, Alberto Marquet y José Miguel Buera fueron los primeros en sumergirse en el hasta entonces maldito lugar para colocar la imagen. ¿Qué vieron allí?
A medio metro de la superficie la oscuridad es absoluta. Según sus palabras, tras pasar los primeros ocho metros del cauce natural, llegaba la tranquilidad. Calma y silencio total. Aún faltaban 10 metros más de profundidad para llegar al fondo, donde solo encontraron enormes bloques de piedra, desperdicios y troncos de árboles. Ni rastro del bus accidentado cuatro años antes… pero en realidad habían quedado muy cerca.

11169829_454414651382036_8150451891534481638_nLos buzos se preparan para depositar la virgen en el fondo del pozo ante la atenta mirada de decenas de zaragozanos. (1975, Gerardo Sancho Ramo, Archivo Municipal).

De esta manera se demostró que no era un pozo sin fondo, sino una oscura fosa de unos 18 metros de profundidad en la que se forman peligrosas corrientes, de las que es muy difícil escapar.

Existen diversas teorías para explicar el porqué de la fosa, algunos dicen que podría haber sido una cantera de la que los romanos sacaban piedra, de ahí los grandes bloques que “al tacto” se ven. Hay que tener en cuenta que los ríos estan “vivos” y que su trazado actual no sería el mismo que hace cientos o miles de años.

Quedan así mezclados a través de los siglos realidad, mito y leyenda, que sean ciertos o no, forman para siempre parte de la Historia de nuestra ciudad.

 

Fuentes consultadas:

El Duende de Zaragoza… ¿Culpable de un crimen?

Muchos de vosotros tal vez conozcáis el suceso paranormal que tuvo lugar hace algo más de 80 años, y que pasó a la historia con el nombre del Duende de Zaragoza. Lo que quizás no sea tan conocido es la misteriosa muerte de una espiritista que intentó contactar con el ente, un dato documentado pero olvidado con el paso de los años…  Poco después de los extraños sucesos que tuvieron lugar, estalló la guerra civil y con ella desapareció el interés. Pero vamos a empezar por el principio:

 

soledad

Las calles de la ciudad estaban vacías aquella madrugada del 27 de septiembre de 1934. En el inmueble situado en la calle Gascón de Gotor número 2, unas sonoras carcajadas estallaron súbitamente en las escaleras del primer y segundo piso. Muchos vecinos abandonaban sus camas sobresaltados, preguntándose el origen de aquella macabra risotada. Las siniestras risas fueron diluyéndose en el silencio del edificio y terminaron por desaparecer al cabo de unos minutos. La extrañeza de los vecinos se hizo mayor cuando comprobaron que no había absolutamente nadie deambulando por los rellanos. El fenómeno cesó y tres o cuatro días después el asunto comenzó a quedar en el olvido.

 

La casa del duende, en una imagen de 1934 comparada con la fotografía actual del mismo lugar

 

Pero el 15 de noviembre, y de nuevo a primera hora de la mañana, en el segundo piso, donde residía la familia Grijalba y cuyo propietario era Antonio Palazón, el duende se pronuncia por primera vez ante Pascuala Alcober, de 16 años, el ama de llaves. Y es que una lúgubre voz masculina le había hablado en la cocina, a pesar de encontrarse completamente sola en la estancia.
La voz procedía de una hornilla de carbón, una chimenea de tiro ajustada por una ventanilla de registro de humos. Por esa “chimenea encantada” comenzó a surgir la misteriosa voz.

Pascuala Alcober no podía creer lo que estaba pasando. Las actos del duende fueron creciendo y los vecinos de edificio, aterrorizados por los hechos y convencidos de que no se trataba de ninguna broma o estafa, interponían una denuncia en la comisaría de policía. En un primer momento se pensó que la misma Pascuala fuera la causante de las voces, pero pronto se demostró que no era así. Las brigadas municipales levantaron el suelo de la cocina y buscaron mecanismos ocultos que hicieran posible la voz del duende… pero no hallaron nada.

 

11159948_926514094037883_2629074445925824113_nÚnica imagen conocida de Pascuala Alcocer, tomada sin su consentimiento desde un balcón vecino mientras tendía

Entre los días 20 y 23 de noviembre, los agentes de seguridad realizaron registros pero no hallaron nada, e incluso el gobernador de Zaragoza, el Sr. Otero Mirelis, dijo haber percibido claramente una voz misteriosa. Una muchedumbre se reunía ante el edificio, alterando el orden público.
El suceso llegó a ser de tal dimensión que el rotativo británico The Times se hizo eco del mismo. El 27 de noviembre de 1934 publicaba una información que proyectó el incidente de forma internacional. Medios extranjeros como la BBC británica, The Washington Post o las cámaras de la Movietone-FOX, se personan en la ciudad para cubrir la noticia.

 

11206010_926513247371301_4825402202705584111_nLa multitud de agolpa delante de la casa del duende

Los habitantes de Zaragoza se vieron alterados, afanados en dar explicación a la misteriosa voz. Un arquitecto y varios obreros fueron requeridos para trabajar sobre la finca: removieron todo el piso e incluso levantaron el tejado, todo en vano.
Prácticamente todos periódicos nacionales comenzaron a publicar enormes crónicas del “duende de la hornilla”. En sus páginas se daba amplia información de los mensajes que lanzaba la enigmática voz.
Frases como: “¡Ya estoy aquí!” o “Ya estoy aquí. Cobardes. Cobardes.”

 

10995663_926514004037892_7426957481919788308_nAgentes del orden inspeccionan la hornilla

Uno de los aspectos más espectaculares de las manifestaciones del duende fueron las “conversaciones” que mantuvo con los agentes de seguridad durante una de las redadas:
-Policía: ¿Quién eres?, ¿Por qué haces esto?, ¿Quieres dinero?
-Duende: No.
-Policía: ¿Quieres trabajo?
-Duende: No.
-Policía: ¿Qué quieres hombre?
-Duende: Nada. No soy hombre.

11070745_926514244037868_2225041549024350572_nTomás Menés, el famoso vidente, en el bar de debajo de la casa del duende, a donde llegó con su propio equipo cinematográfico

En mitad de tal expectación, uno de los más famosos videntes de la época, Tomás Menés, de Alhama de Aragón, se personó en el inmueble acompañado por la presencia de cámaras cinematográficas para cubrir cualquier suceso paranormal, pero la policía le prohibió la entrada. No sería el único interesado en hablar con el duende…

En la tarde del domingo 25 de noviembre, llegaba a Zaragoza una mujer llamada Asunción Jiménez Álvarez, de unos 48 años y natural de un pueblo de la misma provincia. Era una de las espiritistas con más fama de la región, y estaba decidida a contactar con el ente. Para ello preparó una sesión clandestina de espiritismo, reuniéndose en un piso situado en la Calle San Agustín número 11. Una sesión secreta entre miembros con las mismas tendencias y el gusto por el misterio y lo paranormal.

 

12182218_10205261004747039_1955553372_nCalle San Agustín en la Magdalena, y el inmueble del número 11 en la actualidad, donde se preparó una reunión clandestina de espiritismo

Con el grupo reunido en círculo en un cuartucho oscuro y a la luz de las velas, cerca ya de la medianoche, la médium cerró los ojos, unió sus pulgares y se concentró a la espera de contactar con la entidad sobrenatural. Al poco rato abrió los ojos, y de su boca sonó una voz varonil y desagradable, completamente ininteligible. En ese momento la mujer sufrió un colapso fulminante, falleciendo en el acto. El pánico y los gritos invadieron  la habitación y los intentos de reanimación se sucedieron sin éxito.

Pocos minutos después se personaban en el lugar un grupo de médicos y sanitarios, que también presas del miedo se negaron a certificar la defunción,  esperando a la llegada de la policia ante lo que consideraban un feo asunto que debían resolver las autoridades judiciales.
Las autoridades callaron. La prensa no se hizo apenas eco de la noticia, pero lo cierto es que esa mujer había muerto de forma inexplicable.

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El asunto fue literalmente censurado por las autoridades políticas de la época. No se encontraba explicación alguna al fenómeno.
En diciembre de 1934 el duende desapareció. Y su última comunicación fue aterradora: -“¡Voy a matar a todos los habitantes de esta maldita casa!, ¡Cobardes, cobardes, voy a matar a los habitantes de esta maldita casa!”-

Finalmente la autoridad emitió su veredicto final el día 3 de diciembre de 1934:
“Las experiencias realizadas demuestran con absoluta claridad que la voz es debida a un fenómeno psíquico que únicamente se produce en determinadas circunstancias. En la cocina de la casa nos encontrábamos la muchacha de servicio de los antiguos inquilinos, dos testigos y yo […]. Desde el punto de vista científico no puede ser más interesante y sugestivo, pues aunque no es el primero que se produce, son muy contados los que se registran en la historia médica. Las actuaciones practicadas serán archivadas hoy, por no haberse encontrado persona responsable de la falta. El misterioso suceso ha quedado totalmente aclarado.”

La casa del duende poco antes de ser derruida, en los años 70.

Hoy, transcurridos muchisimos años, en el mismo lugar donde se desarrollaron los inexplicables fenómenos, donde estaba el antiguo edificio, existe un bloque de apartamentos llamado edificio Duende.

12204591_10205260847823116_774446249_nRótulo con el nombre del edificio actual: DUENDE

 

Fotografías 1934: Miguel Marín Chivite para el semanario Crónica, diciembre de 1934.

Una mujer muere de repente en una sesión espiritistaNoticia recogida en ABC, 1934.

La casa de los ruidos extrañosNoticia de la muerte de la médium recogida en La Vanguardia, 1934.

El niño de la Casa del DuendeRelato de Arturo Grijalba, Heraldo de Aragón, 2008.

Más información:

El duende de ZaragozaMitos, monstruos y leyendas.

El duende de Zaragoza (Historia completa del caso inexplicable)Perfil Paranormal Leyendas.

 

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